Video musical: "Amar nuestro mar"
"Amar nuestro mar" es una canción que nace del deseo de acercar nuestro mar para visibilizar su importancia y las dificultades que atraviesa.
El océano también es nuestro hogar
El océano cubre más del 70% de la Tierra. Regula el clima, absorbe dióxido de carbono, produce aproximadamente la mitad del oxígeno que se genera en la Tierra y brinda alimentos, medicamentos, trabajos y ecosistemas de los que dependemos para vivir.
Cuidar la naturaleza tiene implicancias económicas directas. El World Economic Forum estima que más de la mitad del valor económico generado en el mundo depende de la naturaleza. Establecer áreas protegidas en tierra y mar puede generar nuevas oportunidades económicas y laborales.
Cuidar el océano es cuidar nuestra vida.
¿Por qué debemos cuidarlo?
El océano hace posible la vida tal como la conocemos. Regula y mitiga los efectos causados por los gases que enviamos a la atmósfera, regula la temperatura, previene sequías e inundaciones, nos permite respirar, alimentarnos, proteger nuestra salud, trabajar, comunicarnos y estar conectados.
También protege nuestras costas, sostiene una enorme diversidad de especies y participa en procesos que hacen posible nuestra vida cotidiana.
Cuidar el océano no es solamente cuidar la naturaleza. Es cuidar nuestra salud, nuestra economía y nuestro futuro.
Uruguay juega un papel clave
En Uruguay se encuentra el agua cálida que viene de Brasil y la corriente fría que viene de Malvinas. A estas corrientes se suma el aporte de las lagunas y del Río de la Plata. Este encuentro genera condiciones únicas para la biodiversidad. Aquí viven desde pequeños microorganismos hasta los grandes cetáceos.
Nuestro mar es hogar, es refugio, es zona de alimentación y reproducción de numerosas especies marinas. También es parte de las rutas migratorias de animales que recorren miles de kilómetros como aves marinas, tiburones y ballenas.
Uruguay tiene más superficie en mar que en tierra. Aunque no podamos verlo hay un mundo lleno de vida que necesitamos cuidar.
Uruguay ocupa un lugar privilegiado
El océano es uno solo, pero no es igual en todas partes.
En Uruguay se dan condiciones excepcionales para la vida marina y convierte a nuestras aguas en una zona de gran abundancia y diversidad de animales, plantas y microorganismos.
Aunque muchas veces no podamos verlo, debajo de la superficie existe un mundo lleno de vida que también depende de nuestras decisiones.
El mar también se decide en tierra
Los desechos de nuestros hogares, campos e industrias terminan en el océano.
Las decisiones que tomamos en nuestras ciudades y en la costa también tienen consecuencias para nuestra economía, nuestras comunidades, nuestro presente y nuestro futuro.
Cada decisión sobre nuestro territorio es también una decisión sobre nuestro mar
Lo que sucede en nuestros campos, industrias, cursos de agua también impacta.
Los residuos, nutrientes y, contaminantes terminan en los ecosistemas marinos.
Por eso, cuidar el océano empieza mucho antes de llegar a la playa. Implica decidir qué actividades queremos desarrollar, dónde, bajo qué condiciones y con qué controles
Proteger es conocer
Necesitamos saber qué hay, qué está cambiando, qué riesgos existen y qué decisiones pueden hacer la diferencia.
La ciencia identifica que proteger al menos el 30% de los ecosistemas de la Tierra es clave para mitigar y disminuir los impactos. A pesar de los esfuerzos y las áreas costero marinas creadas en Uruguay solo se protege el 1% del mar.
La conservación necesita ciencia, información, monitoreo, controles y participación.
El Ministerio de Ambiente de Uruguay señaló en 2022 ocho zonas del mar de vital importancia para la conservación. Necesitamos protegerlas para lograr que la vida que existe allí pueda seguir existiendo.
¿Cuánto protegemos hoy?
El océano es fuente de alimentos, trabajo, energía, transporte, turismo y conocimiento.
Por eso, conservarlo no significa necesariamente cerrar el mar ni impedir todas las actividades. Significa identificar qué lugares y ecosistemas son especialmente frágiles e importantes, conocer sus límites y establecer reglas que permitan que la naturaleza se mantenga y que las actividades humanas puedan desarrollarse de manera responsable.
Una protección efectiva necesita ciencia, monitoreo, controles, participación y decisiones basadas en información.
Uruguay ha avanzado en la creación de áreas protegidas, pero la superficie marina bajo protección sigue siendo escasa.
En 2022, el Ministerio de Ambiente informó que la superficie marina protegida era de aproximadamente 0,7% y planteó una hoja de ruta para alcanzar el 30% para 2030 mediante planificación espacial marina.
Actualmente, el país cuenta además con nuevas metas nacionales de conservación. En el marco de la Estrategia Nacional de Biodiversidad, Uruguay estableció como meta que al menos el 20% de su superficie terrestre y marina sea gestionada eficazmente mediante áreas protegidas u otras medidas de conservación para 2030.
Compromisos de Uruguay
Uruguay asumió compromisos nacionales e internacionales para conservar la biodiversidad, enfrentar el cambio climático y promover la participación de la sociedad en las decisiones ambientales.
El mundo se ha propuesto conservar al menos el 30% de las zonas terrestres, costeras y marinas para 2030.
Objetivos de Uruguay para 2030
El Ministerio de Ambiente creó una hoja de ruta con 23 metas nacionales alineadas al Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal. La Estrategia Nacional de Biodiversidad incluye:
- Conservar al menos el 17% de su superficie terrestre, costera y marina;
- Restaurar al menos el 20% de sus ecosistemas degradados;
- Reducir y mitigar los impactos de las especies exóticas invasoras;
- Reducir la contaminación de todas las fuentes; e
- identificar y reformar los subsidios o incentivos internos que resulten perjudiciales para la naturaleza, y así reducirlos progresivamente, al tiempo que se promueve la llegada de fondos internacionales y la inclusión de sectores locales con equidad de género (econmía verde).
La pregunta es ¿cómo se consiguen las metas propuestas para 2030?
Compromisos asumidos a nivel internacional
Cuidar el océano no es solamente una decisión local. Uruguay forma parte de acuerdos internacionales que establecen compromisos para proteger la biodiversidad, enfrentar el cambio climático y garantizar el acceso de las personas a la información y a la participación en asuntos ambientales. Entre ellos:
- Convenio sobre la Diversidad Biológica: busca conservar la biodiversidad, utilizar los bienes naturales y biológicos de manera sostenible y asegurar una participación justa en los beneficios derivados de los recursos genéticos. Uruguay lo ratificó en 1993.
- Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático: Uruguay la ratificó en 1994 y desde entonces participa de los mecanismos internacionales de acción frente al cambio climático.
- Protocolo de Kioto: acuerdo internacional de la ONU para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, Uruguay lo ratificó en 2001.
- Acuerdo de París: busca limitar el calentamiento global por debajo de los 2 °C mediante la reducción progresiva de emisiones mundiales y el apoyo financiero a los países en desarrollo para lograr que la Tierra no tenga un exceso de carbono sino lograr un carbono neutro en el ambiente para 2050. Uruguay lo ratificó en 2016 y asumió compromisos para contribuir a la respuesta global frente al cambio climático.
- Acuerdo de Escazú: fortalece el acceso a la información ambiental, la participación pública y el acceso a la justicia en asuntos ambientales. Uruguay aprobó el acuerdo en 2019 a través de la ley 19.773 y fue uno de los primeros países de la región en ratificarlo. Al ser nacional, sus normativas son de cumplimiento obligatorio para el país.
- Acuerdo sobre biodiversidad marina en áreas fuera de la jurisdicción nacional (BBNJ): Uruguay aprobó en 2025 el acuerdo internacional orientado a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en zonas que están fuera de la jurisdicción de los países.
Estos compromisos expresan una idea central: las decisiones sobre el océano deben considerar la conservación de la biodiversidad, el cambio climático, el conocimiento científico y la participación de la sociedad.
Un océano bajo presión
El cambio climático, la contaminación, la sobreexplotación de especies, las especies invasoras y la transformación de los ambientes costeros y marinos ejercen presión sobre los ecosistemas.
Al mismo tiempo, nuevas actividades y proyectos pueden generar impactos que debemos conocer para tomar mejores decisiones.
El desafío no es dejar de usar el mar. Es aprender a hacerlo sin destruir aquello de lo que dependemos para vivir.
¿Qué está pasando con nuestro océano?
El mar está cambiando.
El cambio climático está modificando la temperatura y las condiciones del mar. La contaminación llega desde tierra y desde el agua. La sobreexplotación puede afectar las poblaciones de especies. Las especies exóticas invasoras pueden alterar los ecosistemas. Y algunas actividades humanas pueden modificar física y químicamente los ambientes costeros y marinos como la búsqueda de hidrocarburos.
A esto se suman nuevas presiones y proyectos que requieren ser evaluados con información científica, participación pública y una mirada de largo aliento.
El desafío no es dejar de usar el mar. Es aprender a hacerlo sin destruir aquello de lo que dependemos.
Más información sobre la búsqueda de hidrocarburos
Documento científico
Accede aquí a la "Síntesis de la evidencia científica disponible sobre los efectos de las prospecciones sísmicas en la vida marina".
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Los compromisos ambientales asumidos por Uruguay también deben ser considerados al evaluar proyectos y actividades que puedan afectar nuestros ecosistemas marinos. Por eso es fundamental contar con información, evaluación científica, transparencia y participación ciudadana.
Porque para cuidar el mar primero tenemos que conocerlo.
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